NO te ruborices, NO te avergüences de esa marca de campeona que tienes en el vientre, ella es muestra fiel de tu gran valor y potente amor de madre, quien ose mirarte con desdén o repulsión, dile con la cabeza en alto que puede largarse lejos, donde sus ojos no se humillen de tanta perfección, que busque una piel virgen y tersa, y que intente ser "feliz".
Amate, gustate, que tu cicatriz de vida no determine tu valor, sino tu total perfección.
jueves, 25 de junio de 2015
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