Algún día crecerás y te darás cuenta que a pesar de que cada
año para él son siete, él sigue siendo jovial cada noche que llegas a casa,
date cuenta que a pesar de todo, él siempre estuvo, está y estará para darte
amor, te moverá su colita y lamerá tu cara. Su amor no tiene precio, tiene
tamaño, y es INMENSO.
Por eso siempre que llegues a casa, date el tiempo de
acariciarle, de decirle una palabra bonita, no un HAZTE PARA ALLÁ, YA BÁJATE
QUE ME LLENAS DE PELOS, SALTE, FUERA. Porque el día que lo alcance la edad y se
vaya, sentirás el vacío que dejó en
casa; pero eso sí, ya nadie te ensuciará, nadie te pedirá de comer con besitos húmedos
a las 6 am, nadie moverá de lugar tus pantuflas…y lo más triste, ya nadie te
dirá sonriente (porque vaya que sonríen) y moviendo su colita ese peculiar y
único, TE AMO.

No hay comentarios:
Publicar un comentario